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ALIRIO PRODUCE UN CAFÉ “PRESIDENCIAL”

Martes, 02 de Abril de 2013

El ganador de la más reciente versión del concurso Taza de la Excelencia logró una calificación por encima de 90 puntos, es decir, que alcanzó la prestigiosa categoría “Presidential Cup of Excellence”. Su secreto para la calidad es sencillo: hacer las cosas bien.

FAUSTO MANRIQUE
Diario del Huila, Palestina

 

Tal vez los orígenes santandereano, por parte de padre, y caldense, por la mamá, fueron los que influyeron en su tradición y disciplina en la caficultura. De cinco hermanos, es el único que tiene como profesión cultivar un grano de excelente calidad.
Para llegar a la finca de Alirio Aguilera Ospina, ganador del concurso Taza de la Excelencia 2013, es necesario hacer escala en Pitalito y luego seguir por la vía que da al municipio de Palestina. En ese recorrido se pueden conocer veredas como Palmarito y, cuando el vehículo llega a El Líbano, se toma un desvío serpenteante en donde hay cafetales a lado y lado del camino.Hacía 49 años que sus padres habían llegado a esa zona, llamada en la época vereda Samaria. Venían de Génova, Caldas (hoy Quindío), a establecer su simiente en el sur del Huila, área que, históricamente, ha producido no solo cantidad sino calidad de café.
Conformaron una familia algo numerosa pero modesta. Se consagraron al cultivo del grano y en esa finca nació, entre otros, el último de sus hijos, Alirio, quien se crió al lado de sus cuatro hermanos María, Ofelia, Marco Antonio y Luz Marina.

Una decisión difícil

Entre frutales, platanales, palos de yuca, animales de corral y bajo el fresco clima de la zona, creció el último de los descendientes directos de don Marco Aurelio Aguilera, santandereano y trabajador incansable.
Sin embargo, cuando Alirio tenía 12 años y parte de su familia vivía en Pitalito, se dio uno de los episodios más dolorosos de su vida: la muerte de su padre a manos de un vecino.
“En el momento de morir él yo quedé a oscuras, tenía escasos 12 años. Él era la luz de mi camino y fue cuando quedé a oscuras, no sabía cuál sería mi futuro. Entonces seguí estudiando, vivía con mi mamá y cuando conocí a quien es ahora mi esposa (1989), Nubia Muñoz, me dediqué a la caficultura”, recuerda.
Luego de ese hecho y de haber tomado la decisión de volverse caficultor, empezó a consolidar un terreno óptimo con el que hasta ahora considera que ha tenido éxito. Heredó una parte de la finca paterna y gracias al trabajo en conjunto con su esposa, compró la finca de su abuela materna y mantuvo el nombre original, San Isidro, patrono de los agricultores.
A este santo se le atribuyen varios milagros. Entre los más famosos están el del pozo, en donde, gracias a su oración, las aguas de ese profundo hoyo subieron para rescatar a su hijo, que había caído en él; otro es el de los ángeles que araban el campo mientras que San Isidro Labrador oraba.
Según las actas de canonización, uno de los testigos de este segundo milagro vio cómo dos ángeles ayudaban a Isidro a arar más rápido tras haberse detenido éste anteriormente a rezar en todas las parroquias por las que pasaba de camino al trabajo.

Uno de los secretos de Alirio Aguilera (atrás) para tener éxito en la producción de café, es la fortaleza de su familia. Nubia (esposa), Sebastián y Óscar Alirio.

La mejor taza

La festividad de este patrono de los agricultores, pero también de los ingenieros agrícolas y agrónomos, es el 15 de mayo, una fecha llena de expectativas para Alirio Aguilera: la subasta electrónica en donde participarán los 20 cafeteros con mayores puntajes en Taza de la Excelencia se hará ese día.
“En todo el tiempo que llevo como caficultor, lo que más me ha gustado es esto que me está pasando. Saber que en estos momentos produzco la mejor taza del país es un orgullo porque yo no me esperaba esto. Competía y quería ganar, pero entre querer a ganar hay mucho trecho”, sostiene.
El 22 de marzo pasado, en horas de la noche, cuando se dio el veredicto final de los productores ganadores de este certamen que escoge el mejor café del país, Alirio no lo podía creer. Había obtenido el primer lugar con 90,44 puntos.
Lo primero que hizo fue agradecerle a Dios y a su familia porque fueron más de dos décadas de preparación hasta llegar al momento exacto de entregar un grano selecto, que fue destacado por los 23 catadores internacionales que hicieron presencia en Pereira, lugar donde se desarrolló el certamen.
En total se presentaron 374 lotes provenientes de 13 regiones productoras con cosecha principal en el segundo semestre de 2012. De ese grupo, 196 eran del departamento del Huila. Luego de la primera preselección quedaron 106 lotes de todas las regiones participantes, de los cuales 73 eran de origen huilense. El café caturra presentado por Aguilera Ospina iba punteando en todas las etapas.
Luego, 45 tuvieron los puntajes requeridos para ser evaluados por el jurado internacional compuesto por catadores de Estados Unidos, Polonia, Finlandia, Noruega, Australia, Corea del Sur y Japón.
En esa última ronda había café de Acevedo, Timaná, Pitalito y dos de Palestina, Alfredo Baos Joaquí y Alirio Aguilera Ospina, que también se desempeña desde hace dos años como presidente del Comité de Cafeteros de esa localidad.

El 22 de marzo en Pereira, fue el ganador del concurso de calidad de café Taza de la Excelencia.

Calidad, siempre

Sin embargo, no es la primera vez que este productor participa en concursos de calidad y obtiene los más altos puntajes de catadores internacionales. En noviembre del año pasado, la exportadora Cóndor en Pitalito llevó a cabo un certamen convocando a sus clientes.
“Uno participaba con un lote de café mínimo 2.000 kilogramos. Durante el concurso hicieron presencia algunos compradores londinenses. Logramos obtener un puntaje mayor a 90 y en últimas quedamos finalistas tres personas, dos de Palestina y uno de Timaná”, destaca.
Como en Taza de la Excelencia, en este evento local fueron seleccionadas las calificaciones superiores a 90 puntos. El incentivo fue una muy buena prima por el café presentado.
Años atrás, por un microlote de 500 kilogramos que vendió a empresarios europeos fue invitado a un campeonato de baristas que se desarrolló en Londres (Inglaterra). Allá estuvo acompañado por su amigo Javier San Juan, también cafetero, todo el equipo del Profesor Yarumo y los funcionarios de la Federación Nacional de Cafeteros que hacen presencia en ese país.

El secreto

En su finca de ocho hectáreas, en donde se aprecian las variedades caturra y castillo, produce café como si fuera una obra de arte. “Lo que la gente piensa es que hay algún secreto, que uno hace algo espectacular para producir café, pero no. El 'secreto' es hacer las cosas bien, a tiempo, ser aseado en el beneficio, el lavado, secado y transporte del café. Cualquier cosa muy mínima puede dañar la taza del grano”, dice.
Además, explica que es importante observar la recolección del grano, una maduración perfecta, hacer la recolección a tiempo; lo mismo con el descerezado, el mismo día, darle las horas necesarias al fermentado; el lavado, por ejemplo, hacerlo con agua limpia, asear los tanques y las máquinas. Todo esto influye en la calidad del café.
Otro de sus secretos para producir la mejor taza de café es su confianza en Dios y el apoyo de los suyos: su esposa Nubia Muñoz, sus hijos Sebastián, Óscar Alirio, Diana Carolina y su progenitora Bárbara Ospina.
“Mi familia es lo más importante. Por ellos es que uno trabaja y junto con ellos se hacen las cosas. Uno se esfuerza es por los hijos, uno lucha por ellos para que salgan adelante”, concluye.

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